lunes, 1 de marzo de 2010

No soy homofóbica

Tengo muchos conocidos y conocidas, amigos y amigas, hasta familiares con variadas preferencias sexuales. La gran mayoría son heterosexuales, pero eso no significa que los quiera o respete más o menos que a aquellos y aquellas que son homosexuales o bisexuales.

En el mismo grupo de conocidos y conocidas, amigos y amigas y, hasta familiares heterosexuales, hay un grupo de hombres “desmesuradamente machos y mujeres exageradamente hembras”, que posiblemente se sientan muy ofendidos y ofendidas si alguien, alguna, alguno o cualquier persona, los califica, etiqueta o trata de gays, lesbianas o como se dice popular, vulgar o crudamente “maricos o marimachas” (Aunque sea en broma).

A continuación, algunos ejemplos de cómo se relacionan este grupo de machos súper machos y mujeres súper hembras:

PRIMERA:
Dos amiguis, amigas o amiguísimas:

- ¡Hola marica! ¿Cómo te fue en el trabajo hoy, por fin te reuniste con el gerente?
- No marica, ese marico llegó tarde y me da rabia porque me quedé tres horas después de las 6 de la tarde, preparándole los gráficos.
- Bueno marica, habla con él hoy y sales de eso.
- Sí, yo lo llamo apenas llegue mañana a la oficina marica.
- Dale marica, hablamos después porque tengo que prepararme para la defensa de la tesis.
- Suerte marica, ¡Chaíto pues!

SEGUNDA
Dos panas, amigos o panitas:

- ¿Qué te pasa marico?
- Cónchale marico, descubrí que Edith me puso los cachos
- Que broma marico ¿Y qué vas a hacer?
- Nada marico, ya terminé con esa marica, pero me molesta el chalequeo, tú sabes como es eso, me saca la piedra.
- Tranquilo marico, macho que se respeta no llora por una marica como esa.
- ¡Claro marico, ya le estoy tirando los perros a la marica de Graciela!
- ¡Así se habla marico!

TERCERA
Dos en la vía o donde sea:

- ¿Qué pasó marico y que te anda buscando la policía y los de la “Banda” pa´metete durísimo?
- ¡Tranquilo marico, tú sabes que yo soy el propio, tengo mi yerro y aquí mando yo!
- Ta´bien marico, pero mosca, que aunque estés “cruzao”, ya sabes que a la hora de la chiquita te va a tocá salí pirao.
- ¡Que va marico! A mi me deja pegao quien puede, no quien quiere.
- Tranquilo panita, yo sé que tú eres el duro marico, por eso es que todos “te respetan” en este barrio.
- ¡Más nada marico!

Insisto, reitero, porfío y repito hasta redundar machacando con tantos sinónimos… ¡No soy homofóbica, trato de ser tolerante con quienes les encanta pillar y coleccionar chinazos y a veces…¡También me río!