jueves, 16 de septiembre de 2010

Unas líneas para la tierra

El mundo en que vivimos es nuestra principal fuente de conocimientos. Debemos aprender del equilibrio de la naturaleza, pero sobre todo debemos aprender de las consecuencias de cuando alteramos ese equilibrio.

La fauna y la flora deben prevalecer por encima de cualquier transformación que venga de nuestras manos, pues nada de lo que hagamos, jamás podrá sustituir la eficiencia y la magnificiencia de nuestra madre tierra.

Si tan sólo nos detuviéramos un momento a escuchar y sentir la perfecta armonía de la naturaleza y sus seres vivos, quizá podríamos convivir con ella sin alterar todo lo que la conforma y contribuir a que todo lo que nos provee, no muera.

Yo apuesto hoy por un planeta libre de sombras contaminantes, de desechos agobiantes, de bombas destructivas, de balas de inconciencia. Apuesto por tu sensibilidad para que te unas al empeño de cuidar de nuestra bella casa, para que nunca deje de brillar.

Por favor aporta tu pequeña acción, no más golpes de mala suerte para nuestro planeta, deja de verlo como una mina inagotable de recursos para enriquecer a unos pocos y empobrecernos a todos. Abajo la máquina de la muerte y vida para mi Planeta Verde!

La explotación indiscriminada de los recursos naturales es como la pisada indiferente de un transeúnte por un sendero pisando flores. Sembramos hierbas en las ciudades y decimos: por favor no pise la grama. Es hora de que sembremos conciencia y digamos: por favor cuida nuestro planeta.

Hoy quiero sembrar una pequeña planta, aunque sea en mi casa, en la solitaria sala de mi casa, con la esperanza de que sea el árbol del día de mañana, la esperanza de vida en el vacio de la fauna.

¡Oh mi tierra amada, planeta de mi vida, tu lluvia es una lágrima que advierte el dolor de tu piel desangrada... y tiemblas, sé que tiemblas y se rompen tus entrañas y seguimos sin escuchar tus gritos desesperados en cada una de tus tormentas

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